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Catar los vino es evaluarlos
a traves de los sentidos. Se conoce también la cata de
vinos como análisis sensorial, análisis organoléptico
o degustación. |
Introducción
En las reuniones familiares o de amigos
estamos seguros que los aficionados al vino serán sometidos
a dura prueba, pues se les pedirá su opinión sobre
los vinos de Rioja que se beben, su proveniencia, añada,
etc.
Desenvolverse en estas situaciones
no es fácil, pues sólo le quedará al interpelado,
que será el punto de mira de la reunión, el repasar
mentalmente sus conocimientos buscando el menor indicio que le
ponga sobre el buen camino de la respuesta.
Ello exige una suma de conocimientos
sobre la región vitícola Rioja, sus vinos y añadas,
así como una formación adecuada sobre la degustación
de nuestros vinos.
Es por ello nuestra intención
desarrollar todos estos temas, comenzando por algunas generalidades
sobre la degustación.
Es evidente que a lo largo
de la historia el hombre siempre ha buscado desarrollar sus gustos,
definirlos, expresarlos y describirlos. Ello ha dado nacimiento,
de forma natural, a lo que se llama actualmente degustación,
examen organoléptico o análisis sensorial.
La degustación es una
acción física que permite, por mediación
de los sentidos, el definir un conjunto de impresiones y sensaciones,
buenas o malas; a nivel del tacto, de la vista, del olfato y
del gusto.
A lo largo de los años
esta operación se ha desarrollado, pasando de ser una
acción maquinal para el que la practica, para llegar a
lo que es hoy: un arte, una ciencia, tanto para el degustador
por placer como para el profesional enólogo. Para uno
significará un complemento placentero de su conocimiento
de los vinos, para el otro será un elemento técnico
indispensable en su actuación profesional.
En cualquier caso el análisis
sensorial, la degustación, es una operación más
subjetiva que objetiva, y por ello deben marcarse unas reglas
que permitan traducir las apreciaciones sensoriales en valores
y cantidades comparables. Por ello existen diversos tipos de
análisis sensoriales, desde el científicamente
reglamentado control organoléptico, hasta la degustación
hedonista o de satisfacción que a nosotros nos interesa.
En todo caso deben reunirse
los medios para asegurar el éxito de la degustación; medios humanos, pues los degustadores deberán ser
conscientes de la actividad a efectuar, aptos para tal empeño
y deberán conocer también los vinos a degustar,
el método y el modo de notación; y medios materiales como locales adecuados, y cuyo ambiente no modifique las características
de los vinos a examinar y no incomode a los degustadores; copas
especiales que permitan apreciar debidamente las características
de los vinos, etc.
También será
necesario conocer, aunque mínimamente, las normas de calificación
para expresar, siquiera de forma ordinal, el valor del producto
a partir de las sensaciones personales del degustador.
Igualmente el vocabulario de
la degustación, toda una maravilla expresiva, deberá
ser conocido por el degustador para trasladar sus sensaciones
a los demás.
De todo ello hablaremos en
estas páginas, para proporcionarles una formación
teórica sobre degustación, que será completada
en su momento con cursos prácticos de iniciación.
Son escasos los degustadores
que en reuniones familiares o de amigos, salen triunfantes de
las pruebas que se les imponen sin tener unos conocimientos mínimos.
Elementos fundamentales del
degustador serán la preparación, la reflexión,
la disciplina y la memoria. De la práctica nacerá
la experiencia, y cualquiera que sean los métodos utilizados,
los resultados obtenidos y la reputación adquirida, que
estamos seguros será alta en nuestros aficionados al vino,
es necesario recordar siempre que la degustación es la
escuela de la modestia. |
La
organización de la degustación
La
preparación es una de las condiciones fundamentales del
degustador, pues le pondrá en condiciones de salir airoso
en los momentos en que se solicite su opinión sobre algún
vino.
Para ello será necesario
la práctica habitual y constante de sesiones de degustación
en las que se vayan correspondiendo y encajando las características
de los vinos con las percepciones sensoriales del individuo.
En primer lugar necesitaremos
definir qué finalidad deseamos cubrir con la cata;
la diferenciación e identificación de muestras,
la apreciación y clasificación de las mismas o
simplemente su apreciación gustativo-descriptiva.
En el primer caso se presentarán
simultánea o sucesivamente varias muestras de las que
el catador debe decir si son o no diferentes unas de otras; se
realizan habitualmente por profesionales y existen unos procedimientos
científicos para su ejecución.
En el segundo caso se comparan
y clasifican según sus cualidades vinos de una misma clase
y origen, mientras que en el tercero se describen cualitativa
y cuantitativamente cada uno de los caracteres, apreciados sensorialmente,
de los vinos.
Estos dos últimos casos
serán los que más corrientemente se presentan a
nuestros Cofrades.
El material necesario
para el ejercicio de la degustación no debe ser necesariamente
complicado ni caro. La calificación organoléptica
especializada exige condiciones ambientales definidas
y constantes que incluso están normalizadas, pero la degustación
por afición sólo necesita de un lugar (habitación,
bodega, etc. ) exento de ruidos y olores, de temperatura entre
18 y 22º C, con un nivel suficiente de iluminación
(preferentemente natural), no excesivamente seco y bien aireado.
Para degustaciones normales,
en las que el catador opera generalmente de pie, basta con una
mesa fácil de limpiar, recubierta de un tapete blanco,
un recipiente-escupidera profundo, unas copas apropiadas, y todo
ello colocado en lugar bien iluminado con luz del día
o lámpara de halógeno (que reproduce aproximadamente
la blancura del espectro solar), no siendo aconsejable la iluminación
de lámparas de filamento y fluorescentes por su efecto
de enmascaramiento de los colores.
La copa empleada en la cata
tiene gran incidencia en la calidad y cantidad de las sensaciones
recibidas, pues su forma y dimensiones influye, modificando la
relación o superficie volumen con el vino, sobre la concentración
de los compuestos olorosos en la parte vacía.
Recomendamos la utilización
de la copa normalizada de cata, según las normas UNE.
Esta copa ha sido objeto de una oferta especial para los miembros
de la Cofradía.
La copa debe llenarse como
máximo en un tercio aproximado de su capacidad y sostenerse
solamente por el pie con el índice y el pulgar a fin de
no calentar su contenido ni interferir en la observación
del color.
Las correctas condiciones
del catador en el momento de la degustación son fundamentales
para el éxito de la misma.
Para degustar bien es necesario
estar descansado, dispuesto y con la mente despejada. Todo problema
orgánico o psíquico puede afectar tanto a los umbrales
de percepción sensorial como a la capacidad de concentración
indispensable para la cata.
Parece ser además que
existe una base genética en las personas con condiciones
de catador y que las fluctuaciones hormonales propias del sexo
femenino influyen desfavorablemente sobre percepción sensorial.
Se observa igualmente una disminución
progresiva de la sensibilidad del gusto con la edad, también
son factores negativos el exceso de tabaco (es necesario no fumar
en la hora anterior a la degustación) y el abuso del alcohol.
En cuanto a la dinámica
de las sesiones es preferible degustar en grupos de dos o
tres personas. De esta forma cuando se trata de valorar el contenido
de una copa, uno de los participantes se ocupa del servicio y
conoce los vinos, alternándose todos en esa labor.
Siempre en esta disposición
el silencio es obligatorio y no se cambiarán impresiones
más que al final de la sesión.
Por otra parte es necesario
escrutar las sensaciones para aplicarles un vocabulario, asunto
que será objeto de comentario en ocasión posterior.
Todo el mundo no posee igual
sensibilidad para las mismas cosas y el cambio de impresiones
ayudará a los menos avanzados.
A falta de compañeros,
es mejor evidentemente degustar solo que no hacerlo, en este
caso es conveniente anotar detalladamente las sensaciones sugeridas
por cada muestra y compararlas con las que evoque la misma muestra
degustada algún tiempo después.
En cada ocasión no debe
practicarse la degustación de más de cinco o seis
vinos, utilizando como máximo alrededor de media hora,
pues el olfato y el gusto se saturan, aminorándose rápidamente
las sensaciones percibidas. Cada degustador apreciará
este fenómeno en el curso de su experiencias.
Dos puntos importantes para
el éxito de las sesiones son la temperatura de degustación y el orden de presentación de los vinos.
La evaporación de substancias
volátiles aumenta con la temperatura de degustación,
los aromas se exaltan a los 18ºC, disminuyen a los 12º
y prácticamente se extinguen por debajo de los 8º.
Generalizando puede decirse que los vinos blancos en los que
debe apreciarse tanto la frescura como el aroma se degustan entre
10-12ºC, los rosados entre 12-16º para los ligeros
y los 16-18º para los de más cuerpo.
El orden de presentación
de los vinos para la degustación debe ser tal que se siga
un orden creciente en las sensaciones, de forma que se aprecie
una escala progresiva en relación a la persistencia aromática,
la riqueza en azúcar, el grado alcohólico y la
añada.
En general se degustarán
primero los vinos blancos, después los rosados y por último
los tintos, todos ellos secos, dejando para último lugar
los vinos dulces y empezando siempre por los más jóvenes.
Es necesario precisar que la
degustación sólo será eficaz si la realizamos
sobre vinos estrictamente comparables y que nunca es conveniente,
por inútil, el confrontar vinos de naturaleza u origen
muy diferente o vinos nuevos con vinos viejos.
Siguiendo estas indicaciones
y normas los Cofrades estarán dispuestos a pasar a la
ejecución de la degustación, momento cumbre de
la misma y al que nos referiremos en el próximo Capítulo. |
Ejecución
de la degustación
Nuestros Cofrades deberán seguir
estas sencillas recomendaciones para proceder, durante su degustación,
a la apreciación de las características de los
vinos, y utilizar el vocabulario que se indica para expresar
sus sensaciones.
A) Aspecto y color
Vinos Blancos
1) Apreciar la limpidez mirando el vino delante
de una fuente de luz.
2) Apreciar la intensidad de la coloración.
3) Observar el brillo, si es muy brillante y refleja mucha
luz calificarlo como "oro", si no solamente de amarillo.
4) Notar el color de los reflejos verdosos eventuales
hasta los tintes dorados más oscuros, pasando por los
valores intermedios pajizos y otros.
5) Aspirar rápidamente, sin proceder todavía
a la valoración olfativa, para verificar si la intensidad
de la coloración está en relación con la
intensidad de los aromas.
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| Escala de Color |
Color
|
Intensidad
|
Aspecto
|
| Blanco |
Amarillo
Oro
Ambar
Amarillo paja
Amarillo verdoso
Desteñido |
Pálido
Medio
Intenso
|
Cristalino.
Perfecto en cuanto al aspecto. Brilla como el cristal.
Brillante.
No contiene nada suspendido ni precipitado. Al ser atracesado
por la luz parece brillar.
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| Rosado |
Rosa
Rosa anaranjado
Rosa ámbar |
Pálido
Medio
Intenso
|
Limpio.
No contiene nada suspendido ni precipitado. No brilla. |
| Tinto |
Rojo rubí
Rojo granate
Rojo violeta
Rojo pardo |
Pálido
Medio
Intenso
|
Claro. Contiene
un ligerísimo resifuo en suspensión en un vino
brillante, suele proceder del deterioro del corcho o restos de
agentes filtrantes.
Opalescente.
Velado y con reflejos irisados.
Ligeramente
turbio. Contiene un precipitado que se aprecia con facilidad.
Turbio. Contiene
material precipitado en cantidad considerable.
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Vinos Tintos
1) Verificar la limpidez mirando el vino delante
de una fuente de luz.
2) Sobre fondo blanco en la mesa, apreciar el grado de
transparencia, deslizando una imagen, un objeto o un dedo entre
el vaso y el fondo.
3) Notar la intensidad del color y si es viva o apagada.
4) Identificar la coloración recurriendo a analogías
cereza, grosella... tirando más o menos hacia el marrón.
Recordar la importancia y la significación de los colores
violetas sobre el estado de capacidad de conservación
de los vinos. Subrayarlos cuando existan.
5) Aspirar rápidamente y verificar si la intensidad
global de los aromas está en relación con la del
color.
Vinos Rosados
1) Proceder como para los tintos salvo para la
limpidez y la transparencia, que son implícitas.
2) Apreciar la coloración según referencias,
frambuesa, jugo de fresa, albaricoque...
3) Verificar la relación de la intensidad de la
coloración con el aroma y ulteriormente con la acidez
y el grado de juventud o envejecimiento.
Vocabulario:
- Aspecto (limpidez): Turbio,
velado, mate, limpio.
- Color (intensidad): Descolorido, apagado, pálido, mediano,
vivo, brillante, oscuro, rompevasos.
- Color (tonalidad): Amarillo pálido, amarillo verdoso,
amarillo pajizo, amarillo ámbar, amarillo oscuro, rosado,
rosa violáceo, rosa amarillento, rojo, rojo rubí,
rojo violáceo, rojo ladrillo (teja), rojo granate, rojo
oscuro.
- Color (analogías): Plátano, piña, frambuesa,
jugo de fresas, albaricoque, cereza, grosella.
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B) Aromas
- Investigarlos en tres fases
sucesivas:
1) Fase inmóvil
2) Fase de agitación intermitente
3) Fase de agitación continua
- Reservar la olfacción
de la copa vacía para el final de la degustación.
- En cada etapa tomar el tiempo de valorar los aromas percibidos,
antes de pasar a la fase siguiente.
- Expresar el aroma percibido a través de analogías.
Vocabulario:
- Aromas (analogías):
Flores: violeta, rosa, acacia.
- Frutos secos: Higo, cerezas confitadas, melocotón confitado,
ciruela, núez, almendra tostada.
- Frutos frescos: Limón, frambuesa, grosella, fresa, cereza,
manzana, albaricoque, melocotón, pomelo, plátano.
- Hierbas: Heno, musgo, menta, tomillo, tabaco, pino.
- Frutos torrefactos: Caramelo, café, cacao, té,
creosota, resina.
- Confitería: Vainilla, anís, regaliz.
- Especias: Pimienta, laurel, canela, trufa.
- Olores animales: Cuero, pieles.
C) Sabores
- Poner el vino en la boca,
apreciar separadamente los sabores con:
- Una primera toma destinada a la acidez.
- Una segunda a la sensación de azucarado (sensación
de suavidad).
- Una tercera a los taninos (sensación amargor) y sentir
cada una de las sensaciones.
- Degustar otra vez para recoger la impresión general
o global.
- Apreciar si las tres sensaciones de sabores simples se corresponden
con la impresión global o existe alguna destacada.
Vocabulario:
- Acidez: Acido, verde, tieso,
duro, mordaz, agudo, nervioso, vivo, mordiente, fresco, pleno,
ávido, hueco, endeble, blando, flojo, flaco, pesado.
- Azucarado: Blando, flojo, suave, tosco, pesado, delicado, derretido,
graso, untuoso, pastoso, dulzón.
- Taninos: Duro, áspero, tánico, vigoroso, fornido,
fluido, informe, lacio, vacío.
  
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D) Retro-olfativo
-Tomar un poco de vino y hacerlo
barbotear en la boca aspirando el aire a través de los
dientes, en pequeños golpes. Este barboteo libera y valoriza
los aromas menos volátiles que no serían percibidos
con olfacción directa.
- Anotar las impresiones sensoriales
percibidas.
Vocabulario:
- El
mismo que para aromas, añadiendo: intensa, pequeña,
moderada.
E) Persistencia gustativa
- Degustar un poco de vino
y determinar el tiempo de persistencia de las sensaciones.
Es una impresión difícil
de apreciar y valorar. A un nivel de calidad igual, el tiempo
de persistencia es en general un poco más largo para los
vinos blancos que para los tintos.
La persistencia varía
entre 2-3 segundos para vinos normales hasta más de 8
seg. para vinos excepcionales.
Vocabulario:
- Largo, persistente, rico,
corto.
F) Balance
- También denominado
equilibrio, armonía o impresión general.
- Consiste en globalizar las sensaciones parciales antes apreciadas,expresando
la impresión de conjunto.
Vocabulario:
- Ligero, delgado, suelto,
suave, elegante, aterciopelado, sedoso, delicado, desvaído,
reducido, armonioso, maduro, completo, grueso, de cuerpo, bien
constituido, sólido, robusto, severo, carnoso. |
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Carencia
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Positivos
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Excesoa
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Negativos
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Acidez
fija
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Flaco
Blando
Plano
Insípido
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Fresco
Vivo
Acidoso
Citroso
Verde
Nervioso
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Acido
Agresivo
Agrio
Mordaz
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Amabilidad
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Seco
Redondo
Mórbido
Pastoso
Sobre
venas
Abocado
Amable
Dulce
Licoroso
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Reseco
o desecado
Arido
Rígido
Duro
Grueso
Pastoso
Dulzón
Meloso
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Acidez
volátil
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Punto
Acescente
Avinagrado
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Estado
de
sanidad
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Sano
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Defectuoso
Enfermo
Irrecuperable
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Observaciones
finales: Ficha de cata
Para que los catadores puedan reflejar
sus juicios sobre un vino, compararlos y conservarlos, debe existir
un procedimiento de expresión de resultados común
para todos, para ello se utiliza la ficha de cata.
Existen diferentes modelos
de fichas de cata, en función del tipo de degustación
que se realice, pero todas deben de reunir las condiciones de
sencillez de uso, rigurosidad de apreciación y buen conocimiento
por el colectivo que debe utilizarlas.
Los aspectos que se contemplan
generalmente en ellas son:
Generalmente se añade
también la hora de degustación y la temperatura
del vino.
En las degustaciones de satisfacción,
practicadas asiduamente por nuestros Cofrades, deben añadirse
en la ficha indicaciones sobre el estado de evolución
del vino y su potencial de conservación. Igualmente pueden
añadirse informaciones complementarias sobre consumo y
conservación del vino, particularidades de la cosecha,
datos sobre la adquisición de las botellas, etc.
La Cofradía ha creado
una ficha de degustación hedónica o de satisfacción,
que recoge los puntos referidos anteriormente. Esta ficha fue
utilizada por primera vez durante la cata comentada que organizada
por la Cofradía, tuvo lugar en la Fiesta de la Vendimia
Riojana de 1984.
Debemos terminar esta serie
de normas sobre degustación de vinos recordando, como observaciones finales, la decisiva importancia que tiene
para el degustador el no dejarse influir ni condicionar sensorialmente.
El degustador debe cuidar el no dejarse influenciar por las apariencias. Y recordando
el aforismo de "el hábito no hace al monje",
no dejarse impresionar por la vestimenta del vino, pues botella
vieja y etiqueta apergaminada no indican necesariomente calidad
(a veces es justamente lo contrario). Su primera regla debe ser
"jamás opinar antes de degustar".
Igualmente el degustador intentará no dejarse influenciar por los demás. El buen degustador
conversa más con su vaso que con su vecino, no deberá
dejarse condicionar por las lapidarias opiniones de "autoridades
degustadoras", sino que basado en su experiencia y preparación,
de la que debe preocuparse asiduamente, mantendrá su opinión
contra la unanimidad de los demás si es necesario. Si
vuestro gusto es diferente no debéis ocultarlo por un
malentendido educado temor a discrepar.
Por último es importante no dejarse influenciar por las modas. La excentricidad
de un personaje se convierte en moda, y así un Rioja con
cola o con hielo es masivamente solicitado; nuestros Cofrades
no deben capitular delante de estas "genialidades",
pero tampoco deben aferrarse a hábitos ancentrales sobre
el vino, más fruto de la rutina que de la experiencia.
No debemos dejarnos condicionar por modas ni por rutinas sobre
los vinos, su servicio o su consumo, debemos elegir con libertad
pero con juicio. |
Caracterización
de los Vinos de Rioja
La mayoría de los vinos de Rioja
proceden normalmente de la conjunción armónica,
en diversas proporciones, tanto de las variedades de uva cultivadas
en la Denominación, como de las distintas subzonas que
la integran.
Son vinos que poseen una buena
composición aromática, frescos, de robustez media,
con composición equilibrada y excelente bouquet.
VINOS TINTOS: Vinos clásicos, de color vivo,
frescos, aroma penetrante, ligeros al paladar y de grado medio.
En ellos predomina la variedad Tempranillo.
VINOS ROSADOS: Muy ligeros, frescos al paladar y
con fuerte fragancia, color rosa vivo, grado alcohólico
medio. En ellos predomina la variedad Garnacha.
VINOS BLANCOS: Color amarillo verdoso, más
o menos pálido, aroma fino, ligeros y de grado no muy
elevado. En ellos predomina la variedad Viura.
Según el proceso de
envejecimiento seguido, en el vino de Rioja se establecen las
siguientes categorías:
VINOS JÓVENES: Vinos en su primer o segundo año,
que conservan sus características primarias de frescor
y afrutado.
VINOS DE CRIANZA: Vinos como mínimo en su tercer
año que han pasado un año, como mínimo,
en barrica y algunos meses en botella. En vinos blancos el período
mínimo de envejecimiento en barrica es de seis meses.
VINOS DE RESERVA: Vinos seleccionados de las mejores
añadas que, por sus buenas características, han
envejecido durante tres años, de los cuales uno, como
mínimo, en barrica. En vinos blancos, el período
de envejecimiento es de dos años, de los cuales, como
mínimo, seis meses en barrica.
VINOS DE GRAN RESERVA: Vinos seleccionados de añadas
excepcionales, que han permanecido, como mínimo, dos años
en barrica y tres en botella. En vinos blancos, el período
de envejecimiento es de cuatro años, de los cuales seis
meses, como mínimo, en barrica.
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Esperamos que las consideraciones que
hemos expuesto, a lo largo de estas páginas sobre la degustación
de vinos hayan servido para suscitar en nuestros compañeros
Cofrades la curiosidad sobre el tema, basada en el conocimiento,
al menos somero, de la valoración sensorial de los mismos.
Para aquellos que deseen profundizar
sobre este asunto, aconsejamos la lectura de alguna de las excelentes
obras que sobre cata de vinos se pueden encontrar en las librerías
especializadas. |
Consejos para degustar el Vino
de Rioja
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